miércoles, noviembre 17, 2004

¡San Pedrín del Val!

Mis clases de Lenguaje, mas que de Lengua y Literatura Castellana, parecen el Catalogo de Santos. Cada vez que pasa algo que ponga de los nervios a mi profesora (omitiré el nombre para guardar su intimidad),a saber, que alguien diga que Comer es un sustantivo común o que "alguien" se halla vuelto a olvidar los deberes, suelta una especie de bufido y comienza a nombrar el Santuario español. Su santo preferido es San Pedrín del Val. Prometo que si en vida veo alguna capilla dedicada a dicho santo le dedicaré un par de velas...aunque dirigidas al ojo,claro. La simple mención de ¡San Pedrín del Val! (haciendo un largo hincapié en cada sílaba, con lo que se convertiría en ¡Sannn Peedrínnn deeel Valll!) hace que...censuremos lo que produce, simplemente digamos que ¡estoy hasta los cojones de tí y de tus putos santos!

Si solo fuera ése, bueno, no habría gran problema...pero hoy he descubierto otro: San José de Caracaba. Acostumbrado a la pausada pronunciacion de ¡San Pedrín del Val!, se me hizo raro escuchar al nuevo santo, pero pronto lo comprendí: esa mujer era el demonio, y se valía de santos caid0s para poder mantener su trabajo en un colegio de monjas. Probablemente San Pedrín del Val fue un santo normal y corriente, pero pronto se cansó del cielo y se paso al bando contrario. Durante mucho tiempo fue el único santo del Infierno, mas encontró a otro beato cansado: San José de Caracaba.

Ahora bien, ¿como probar que ella es el demonio? Relatos de numerosos alumnos bien podrían confirmar la tesis, pero hacen falta pruebas materiales. Algún día lo conseguiré, algún día...

Aparte de esto, me he quedado con la duda de saber que cojones es el Val y que cojones es Caracaba. En fin.

Os dejo,pequeños padawanes, aunque en pocos minutos (60 probablemente) vuelva a estar con vosotros mwahahahaha.

Est sularis oth mithas

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